Hoy martes, 14 de agosto, el Diario Palentino publica la columna de Oscar Herrero sobre las fiestas de los pueblos. Los presentes en la cena previa a las fiestas le sugerimos que escribiese algo que nos hiciese recordar aquel chuletón que nos estábamos metiendo al cinto. Bien, ha cumplido. Supongo que esto le da un poco mas solera, si cabe, a la ya mítica cena. Este es el artículo:Las Fiestas
Lo prometido es deuda. Delante de un chuletón regado con vino y orujillos se dicen muchas cosas, pero la palabra dada hay que cumplirla. Voy a hablar de las fiestas. Sí, Toñín, de las fiestas de los pueblos.
O acaso la gente mayor tiene mejor recuerdo de su juventud que las fiestas en honor a su patrono. Si hasta recordándolas se lo pasan bien, como ocurrió el pasado sábado en Osorno. Todos vestidos con los trajes de los domingos de hace 60 años, jugando a los juegos de antaño y comiendo barquillos.
Obviamente, las cosas han cambiado. Ya no hay barquillos (a no ser los que se forman en los cachis de kalimotxo) y la gente se pasa demasiado con el alpiste. Pero esas fiestas de los pueblos son citas obligadas cada año. No son fiestas únicamente para los vecinos, sino también para los veraneantes que pasan sus vacaciones en el pueblo para las personas de las localidades de alrededor y para aquellos de la ciudad que quieren saborear esa forma distinta de pasar las noches. Con la verbenita (que ya no son tal y cada vez las orquestas traen unos escenario que dejan a los del pueblo sin espacio para bailar -los que bailen-) y el juego del bote en el bar de la plaza.
¿Qué tendrán que pese a que al día siguiente trabajemos, que aunque las vacaciones no nos cuadren o andemos con un resfriado de caballo, hacemos esfuerzos sobrehumanos para poder estar en la peña hasta las tantas con o sin bebida?
Bien lo saben quienes esta semana, la más prolífica en fiestas de todo el año, van a desplazarse hasta sus pueblos para vivirlo. Ese ambiente, ese estar con los amigos y colegas; ese recordar viejos tiempos y echarse un agarrado con la parienta propia o con la del vecino (como cuando eran jóvenes)... Todo eso es lo que hace de las fiestas de los pueblos algo especial.
Así que a aprovechar las fiestas que quedan. En mi pueblo, Monzón, se nos han pasado ya las patronales, pero como nos gusta tanto, nos hemos organizado un mercado medieval. No es lo mismo, pero sirve para matar el mono de fiesta.
4 comentarios:
El Herrero es un tío de palabra. Mi consideración hacia él ha subido 5 puntos (ya tiene un 4/10).
Si si si, ha subido muchos puntos. Aquellos chuletones no merecían menos.
Si ganas el pulitzer algún día nos invitas a chuletón no?
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