Pues ya llegó otro 1 de enero, en lo que ya se empieza a parecer a una extraña tradición: volver a este blog abandonado y que nadie lee, para hacer un pequeño balance de lo que ha sido el año anterior y desear lo mejor para el que comienza.
No puedo dejar de reconocer que este 2012 ha sido, en el terreno personal, un año espléndido. Me llevo la impresión de que esta crisis es capaz de sacar, de alguna gente, lo mejor de sí misma. He tenido la suerte de hacer muchos amigos nuevos y de afianzar relaciones con gente diversa, de compartir con todos ellos nuevos intereses (como el swing, oh! qué descubrimiento! volver a bailar!) y de volver a disfrutar con mi trabajo. Sé que para mucha otra gente ha sido muy duro, por ello me siento afortunado y agradecido.
Por otro lado, hemos tenido nuevas incorporaciones a nuestra ya no tan pequeña familia. Y algunas otras que están por venir. Quiero pedir disculpas de antemano a todos esos padres. Lo siento! Me cuesta un montón recordar todos los nombres de todos los hijos! Será la edad :)
Y para este 2013... pues pinta fatal, para qué nos vamos a engañar. Sólo deseo que lo sepamos afrontar con entereza y que hayamos aprendido algo de todos nuestros errores.
Si tengo que escoger una imagen que resuma lo que ha sido el año, lo tengo clarísimo:
Cómo algunos son capaces de recoger una herencia (y no me refiero sólo al último año, ni siquiera a los diez últimos) y hacer con ella... un chiste. Con todos mis respetos a Cecilia Giménez, no me cabe duda de que, a diferencia de otros, sus intenciones eran buenas.
En fin, queridos amigos. Aunque estemos lejos, aunque cada uno siga sus propias sendas, aunque el tiempo nos depare suertes diversas: os deseo lo mejor para todos!
Mucha suerte en este nuevo año!
Un fuerte abrazo!

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